lunes, 9 de enero de 2012

Y LUEGO ME OLVIDO DE TODO...



Cada mañana cuando salgo de casa y me dirijo a mi lugar de trabajo, tengo que conducir cerca de una hora y aprovecho para reflexionar, me organizo el día y hago llamadas. Cuando estoy ya acercándome a la gran ciudad, pongo en marcha la radio y escucho las noticias. Muchas veces me altero y me indigno con las noticias que oigo, pienso que “no hay derecho…”, “que se están burlando de nosotros…” o “que dedican demasiado tiempo a la sección de deportes y no me importa lo más mínimo…” 


En esos momentos, muchas noticias parecen indignarme, parecen ser fatales y me platean dudar sobre mi futuro, el futuro de mi familia e incluso dudo del futuro de la humanidad. Todo ello provoca que empiece el día estresado, agobiado y sudando la gota gorda como si del último día de la humanidad se tratara. 

En medio de tal incómoda sensación ya estoy acercándome al descampado donde dejo siempre el coche, justo al lado del gran rascacielos donde se ubica la empresa en la que trabajo. Y en cuanto entro en el aparcamiento, cada día tengo que soportar la misma maldita sensación, cortante como una guillotina, fría como el hielo y contundente como un muro de hormigón. 

Se trata de una antigua caseta de transformadores eléctricos, de apenas 2 metros de ancho por 3 metros de fondo, con una puerta que no ajusta bien, trincada con una cadena. La caseta está pintada con grafitis urbanos y se sitúa justo en la entrada del descampado, por donde pasamos diariamente decenas de coches rodeada de coches. 

En ese mismo momento de cada mañana, jamás puedo evitar mirar si está la bicicleta atada en la farola. Si está, quiere decir que ellos están dentro, si no está, significará que han salido. Ellos son una pareja de mediana edad y malviven en la caseta del parking, no sé a qué se dedican, ni de que se alimentan, pero cada día descubro más cosas que no me gustan. Las puertas no cierran bien, existen ranuras que han tapado con cartones, la zona parece poco higiénica, no tiene agua corriente, ni baño y cualquier día puede ser   derruida.

Desde que entro en el aparcamiento se me corta la respiración, no puedo parar de pensar cómo ayudar a esta gente, cómo explicarlo a todo el mundo o cómo obtener respuestas a todas mis preguntas; ¿cómo se llega a esta situación? ¿Por qué no hacemos nada al respecto? ¿Por qué la administración lo permite? ¿Qué debo hacer…? 

Entre pregunta y pregunta consigo aparcar y mientras camino hacia la salida, no puedo desviar la mirada de la caseta, allí viven dos personas, quizás se quieran, quizás sean felices, quizás lo sean más que yo, pero estoy seguro que el día que nacieron y estuvieron en el regazo de sus madres, nadie les deseaba que fueran a vivir en esas condiciones, seguro que incluso ellos, tuvieron a alguien que les amaba y les daba calor humano y alimentaos... estoy seguro... al menos durante algún tiempo. 

Lo que no consigo entender, cual es el camino que te puede llevar del regazo de los seres que te aman y que desean lo mejor para ti, hasta un lugar dónde  ser despreciado por toda la sociedad, abandonado a tu suerte, esperando a desaparecer de un mundo que no sabe ni que existes, estando, para muchos, muerto antes de morir y siendo consciente de que eres totalmente invisible a todos, aún a sabiendas que no eres materia transparente. 

Durante esos angustiosos pasos que se repiten día tras día, mañana tras mañana y que me provocan esos instantes de duda existencial, me pregunto si yo soy de una clase privilegiada o, si por el contrario, ese camino puede estar a mi alcance, si algún día mi vida se parará en una bifurcación obligatoria que contenga un camino bueno y otro parecido al de esta pareja. Me pregunto si debo estar más atento para no escoger jamás un camino erróneo que me precipite a un lugar sin retorno, llevándome a la invisibilidad, a la materia muerta y obligándome a desaparecer para siempre. 

Cuando reacciono, la caseta ya no la veo, queda a mis espaldas, han pasado 10 segundos… apenas 5 metros… y de repente, recuerdo que me dirijo al trabajo… y recuerdo que tengo obligaciones… y recuerdo que tengo que llegar a fin de mes… y no recuerdo en que estaba pensando… y luego me olvido de todo lo que me preocupaba… ¿caseta?...¿qué caseta?...¿yo no he visto ninguna caseta?... perdona, es que tengo prisa… llego tarde al trabajo. 

Querida hija, así somos los humanos, capaces de adaptarnos a cualquier situación, capaces de olvidar la peor de las vivencias para conseguir nuestra propia supervivencia. Lucha por no olvidar, debes conseguir comprender las peores cosas que sucedan, pero intenta nunca olvidarlas, porque si no las recuerdas, no habrán servido para nada.


TU PAPÁ IGNORANTE...

12 comentarios:

  1. enorme jon... Enorme... @elenuskienf

    ResponderEliminar
  2. Por suerte, todavía hay personas con trabajo, con hogar calentito y planes para el puente... que no por tenerlo se dan cuenta de lo que hay alrededor.

    Personas a pesar de vivir cómodamente sufren porque ven a otros que no pueden cubrir sus necesidades básicas.

    A todos los héroes que siguen su camino, que buscan su sustento a final de mes y que no por ello olvidan que hay otras PERSONAS que no tienen una vida humana. Gracias

    ResponderEliminar
  3. Este escrito es muy bueno. Es una suerte que aún haya personas que son capaces de tener esta sensibilidad.
    Gracias por ser así

    ResponderEliminar
  4. ..ets un maaakina!!i molt sincer... com ens em de veure... ens em de mostrar freds davant la vida dels demès per no enfonsar la nostre?¿...ha arribat a un punt la supervivència personal que te mes pes que la filosofia de vida, k el respecte i la dignitat, que lo mes important que et puguis tirar a la cara...fins on arribarà l'home...no m'ho vull ni imaginar.
    PER LES VIDES HUMANES!!!
    ma encantat aquet escrit jon!
    miniforns

    ResponderEliminar
  5. Ainsss... Duele leerte a veces... : P ... Es lo q tienen las verdades... Q, a veces duelen... ; )

    ResponderEliminar
  6. mil gracias de verdad, sin vosotros no tendría ningún sentido escribir... espero poder compartir con vosotros todas mis reflexiones...

    ResponderEliminar
  7. Gracias por abrirnos los ojos.....

    ResponderEliminar
  8. Que mas puedo decir, gracias por esta entrada tio. Porque quieras o no, es un chute para que podamos reaccionar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. los que podemos reaccionar... debemos reaccionar...
      gràcies a tu Jose!

      Eliminar
  9. Estupenda entrada. Reflexiones que muchos hacen casi sin darse cuenta de que la hacen, por eso ni se recuerda. Bien es cierto que tus planteamientos son más humanos y sensibles. Otros lo realizan para compara situaciones y mirar por encima del hombro.

    No dejes de escribir. Cuanto darán los historiadores por este documento, dentro de cientos de años.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  10. gracias Víctor... cientos de años, son muchos no?

    ResponderEliminar