Querida hija, mi vida está cambiando a una velocidad increíble, y todo gracias a vosotras. Cada lunes, después de haber pasado una semana con tu madre, llegas a casa y todo cambia. Eres un auténtico terremoto, lo preguntas todo, absorves una cantidad de información increíble, pareces una grabadora.No te gusta estar sola y por ello requieres toda nuestra atención.
Te gusta cocinar conmigo y me haces muy feliz con ello. Mi pasión es cocinar y parece como si el destino me premiara al verte sentada en la encimera de la cocina queriendo aprender todos los platos que yo preparo:- papá, ¿cuando podre cortar las verduras?- ¿aún soy pequeña para el pelador de patatas?- ¿qué puedo hacer? jooooo…yo quiero ayudarte…Quieres ayudarme y aún no puedes cortar con el cuchillo, pero tu cada vez que cocinamos me lo pides…
Mi mujer, es la luz que ilumina mi vida, hasta cuando me riñe no puedo hacer más que aumentar mi admiración y amor hacia ella. Constantemente tiene que aguantar mis rollos filosóficos, porque es la única que no se puede escapar… cada día casi dos horas de coche dónde yo aprovecho para explicarle todos mis cambios que voy notando, ella siempre me escucha y a mi me sirve para saber si estoy enloqueciendo o no.
Ella siempre está con los pies en el suelo y me lleva a mi como cogido de una cuerda, como si de un globo se tratara, un globo de los que salen volando cuando se les escapan a los niños y todo el mundo se queda observando hasta que desaparce en el infinito. Los niños siempre lo viven como una sensación extraña, casi llorando porque lo han perdido pero alucinados viendo como desaparece en el espacio. Estoy seguro que todos nosotros hemos soñado alguna vez que salíamos volando cogidos del globo y veíamos la tierra a nuestros pies. Pues bién, ella es el niño y yo soy el globo, a menudo temo que me suelte y yo salga despedido sin control alguno y os pierda de vista mientras viajo a un destino incierto. Cada día suplico para que me coga bien fuerte el hilo, y sobre todo suplico para que siga mirándome con esa cara de emoción y compresión que siempre guarda para mi. Ella me lleva a donde quiera y yo estoy encantado de sentirme siempre cerca de ella.
Cada día aprendo las lecciones que me proporciona sin darse cuenta: un día me dijo que los tres teníamos que jugar a un juego de mesa.-”buf! que pasada y que antigua que está pobrecita” -pensé yó en un brote extremo de ignorancia.-cómo vamos a jugar a un juego de mesa si tenemos la WII, la PlayStation2 y la PlayStation3? Sin dudar en ningún momento y asociando dicha propuesta a un desliz de jovenzuela, decidí hacerle caso sin rechistar dejando atrás todos aquellos años de fidelidad a todo tipo de consolas y artilugios que mis padres siempre me había proporcionado con toda su buena intención. Después de la primera partida a un juego horroroso de Hannah Montana o algo similar, los juegos de mesa para los domingos por la tarde se transformaron en un constante en casa. La experiencia de compartir aquellas dos horas semanales viéndonos las caras y notando cerca el calor de tu família es siempre maravillosa. Cada vez que jugamos a un juego de mesa se produce una sensación en mi, que yo he asociado con la felicidad y que jamás recuerdo haber tenido en mi infancia.
Pero lo mejor de todo es que cuando mi mujer me dice algo que debo hacer, acaba siendo un acercamiento más tangible de lo que creo que puede llegar a ser la felicidad absoluta. Empiezo a tener un presentimiento… creo que en un futuro podré confirmar que la felicidad absoluta se produce en el camino de la felicidad y que la sensación de saber que hoy eres feliz, peró que mañana lo serás más, es en si misma la felicidad plena y total para una persona.
Desde que ella está a mi lado, mi sensibilidad, creatividad, efectividad, empeño, perseverancia, motivación, estabilidad, respeto por los demás y amor extremo incontenible se multiplica cada día. Estoy seguro que ella ni tan sólo es consciente de que causa este efecto en mi, peró así es.
Un día me di cuenta que estaba llorando como una madalena viendo un documental, se trataba de las historias de varios Jamaicanos que lograron ser campones del mundo viniendo de un país tercermundista pero luchando para conseguir lo inalcanzable. Estaba solo en casa y me vi obligado a parar el video para poder llorar a gusto, el perro me miraba totalmente traspuesto -”no era este el jefe de la manada?” debía pensar. Jamás he llorado delante de vosotras, de hecho estoy seguro que puedo contar con los dedos de la mano la gente que me ha visto llorar. Otro efecto que se ha producido en mi, es la incapacidad de odiar a nadie. Actualmente soy incluso incapaz de odiar al gestor que nos robo todos nuestros ahorros del trabajo de ocho años de nuestras vidas. He tenido que hacer unos esfuerzos tremendos para seguir viéndome con el abogado y seguir con el proceso judicial.
La gota que ha colmado el vaso se produjo hace unos meses: un día estuve hablando con mi hermana durante casi una hora, pero ese día fue ha distinto, estuvimos hablando por primera vez en nuestras vidas, como de adulto a adulto, lo hice por que me pareció que me estaba pidiendo ayuda y no dudé ni un segundo en ofrecerle todos mis conocimientos y experiencias. Le sugerí que se marcara un objetivo a seguir en su vida, y con él unas preferéncias en cuanto a seres queridos, y le animé a que canalice toda su energía hacia ese propósito día a día sin dudar. Seguro que si lo tiene claro lo conseguirá y no dudará en el momento de tomar decisiones que puedan afectar a dicho propósito. Fue increíble, estuvimos hablando por primera vez en nuestra vida de hijos, padres, amor, família y al final estuve a punto de decirle que le quiero… pero no pude, jamás le he dicho a ninguno de mis hermanos que les quiero, tampoco recuerdo que mis padres se lo dijeran entre ellos, ni a nosotros, ni mis abuelos… eran "otros tiempos"... en cambio a vosotras os lo digo constantemente, al menos 10 veces al día… y cuando estoy con mis hermanos me apetece decírselo. Esté es uno de los objetivos que tengo marcados para mi futuro y sé que aquel fue un gran día para la relación con mi hermana, sé que ahora los dos somos un poco mejores, y estoy seguro, querida hija, que si sigues leyendo encontrarás escrito el momento en que les diga a mis hermanos y a mi madre lo mucho que los quiero.
EL IGNORANTE IGNORADO.
Alucinante. Un abrazo
ResponderEliminarT'estimu
ResponderEliminarBello
ResponderEliminar