"09 de Febrero del 2009,
Pase lo que pase (jamás lo entenderé) y durante un minuto, me siento la persona más feliz del mundo. Cada día a la misma hora se produce la misma sensación, me quedo petrificado, sin poder apenas respirar, es el minuto que tarda mi hija en llegar desde la verja del “cole” hasta que entra en su aula.
- Te quiero papi (me dice ella)
- Yo también (me da un beso)
- Me mirarás?
- Te miraré cariñito, que pases un buen día...
Es entonces cuando empieza a caminar y cada 3 pasitos se gira para decirme adiós con la mamo, yo me quedo mirándola y casi no puedo ni mover la mía para responderle. Es en ese momento cuando me doy cuenta de lo insignificante que soy, cuando ella se aleja caminando hacia adelante, y yo me quedo atrás, detrás de una verja que no me permite pasar. Ella ignora lo que yo estoy pensando, es más, si encuentra alguna de sus amiguitas, me ignora ella a mi y no se acuerda de saludarme más, y en cambio por mi cabeza pasan millones de pensamientos… ¿le estaré dando una buena educación? ¿podrá sobrevivir cuando se marche de verdad? ¿cuando me dirá adiós realmente para dejarme atrás? ¿le estaré dejando un mundo ideal para vivir? y lo que es más importante ¿estaré yo preparado para vivir sin ella?.
Mi hija se irá tarde o temprano y me dejará a mi y a mis problemas, por muy grandes que sean, ella ni se enterará igual que cuando camina de la verja a la aula. La única persona que ha decidido pasar el resto de su vida a mi lado, es mi pareja. Ella si que sufre por mi, y seguramente yo no soy lo suficiente agradecido.
Mi hija todavia no ha llegado al aula y es entonces cuando pienso en mi madre… todo el día detrás de mi, ayudándome, a pesar que yo le dije que jamás le devolvería todo lo que hizo por mí cuando era yo niño. Le dije que me veía incapaz de corresponderle y que intentaría darle todo ese amor a mi hija, y que intentaría, que a su vez, mi hija lo pasara a sus hijos.
Más tarde pienso en mis abuelas y siento una tremenda vergüenza, hace meses que no las veo. Salgo de casa a las ocho de la mañana y vuelvo de trabajar sobre las once de la noche. Nunca voy a ver a mis abuelas… es entonces cuando pienso que soy un ser insignificante y despreciable.
En los últimos metros del trayecto la niña jamás se acuerda de mi, es entonces cuando un escalofrío me recorre toda la espalda, me siento sólo pero tremendamente feliz y es entonces cuando me viene a la cabeza una reflexión, ¿será que el amor sólo viaja en sentido descendiente? ¿querrá decir eso que sólo somos capaces de amar verdaderamente a nuestros hijos y por lo tanto, incapaces de amar igual a nuestros padres? ¿puede ser la vida tan cruel? y lo que es peor ¿por qué siempre hablamos del amor verdadero hacia los hijos si con éstos sólo convivimos unos 25 o 30 años y en cambio con nuestra pareja pasamos al menos el doble o el triple?
No lo entiendo.
El ignorante"
Pues bien, esa sensación tan cercana, a mi parecer, a la felicidad verdadera -y digo la felicidad verdadera porque jamás sabré si la felicidad es alguna de las sensaciones que ya he vivido anteriormente, o quizás sea una sensación que jamás haya tenido la suerte de vivir- me conformo pensando que la felicidad debe ser algo parecido a aquel minuto maravilloso que yo vivía cada mañana, el minuto de ver a mi hija caminando hacia su aula, caminando hacia su futuro, mi "niña" alejándose de mi, ajena a mis problemas y mis malos rollos, caminando hacia un futuro sólido, lleno de conocimiento y respeto, básicamente lleno de felicidad. Pues ese minuto ya no es posible, y no lo es por una sencilla razón; básicamente que ya no hay un minuto de recorrido entre la verja y el aula, parece increíble pero así es, ahora la verja está tocando a las aulas debido a que han "agrandado" la escuela metiendo dos barracones más en la zona anteriormente dedicada al patio de recreo.
-Papa, éste año ya no tendremos apenas patio.
-Porqué? - le pregunté.
-Porque han tenido que construir dos barracones más...
En ese momento me entró hasta un mareo... MALDITOS BASTARDOS!!! cómo puede ser que mi hija lleve seis años en barracones y aún penséis en alargar más la situación? cómo puede ser que hayáis sido capaces de meter once barracones en un descampado? cuántos años seréis capaces de alargarlo?
Montones de preguntas se metieron en mi cabeza y ninguna de ellas parecía tener respuesta.
Siempre, antes de acusar a alguien, intento ser comprensivo y siempre busco los posibles motivos por los cuales alguien puede haber sido descuidado para con los demás. Incluso aunque alguien pueda haber sido ofensivo conmigo, si me empleo a fondo para encontrar un posible motivo, casi siempre lo encuentro. Pero esta vez es distinto, por más que le doy vueltas no entiendo nada.
Primero pasó lo de mi madre, se empezaba a oír lo de los recortes y del "departament d'ensenyament" decidieron prescindir de mi madre que llevaba doce años trabajando de interina como conserje de distintas escuelas de la zona. Decidieron, muy a pesar de la dirección de la escuela, que con un conserje menos, la niños también estarían bien.
Mientras veía como en Cataluña había un cambio en el gobierno, y se empezaban a oír palabras como "austeridad" o "recorte", empezaron las preguntas para mi; ¿será este el cambio que necesitábamos? ¿cómo puede ser que tantos interinos, se queden sin empleo? ¿si recortamos en estos sueldos, mileuristas en su mayoría, de que va a vivir esta gente? ¿dónde va a trabajar toda esta gente que está tan especializada en la sanidad y enseñanza pública? ¿y las familias de estas personas? ¿y sus hijos, que futuro les espera? ¿tendrán que vivir todas estas personas del subsidio y las ayudas? ¿si antes cobraban un sueldo pero trabajaban, y ahora cobrarán ayudas pero no trabajarán, en qué estamos recortando? ¿puede ser que sólo estemos traspasando el problema a otra institución? ¿y mi madre, tantos años trabajando únicamente con los niños, de que va a trabajar ahora? ¿será legal tener a una persona 12 años en el mismo puesto de trabajo, sin hacerla fija, y prescindir de ella a la más mínima? ¿y mi hija, puede ser que al final pueda pasar once años de su vida, estudiando dentro de un contenedor, más parecido a una caja de camión que a una escuela? ¿afectará todo esto a sus estudios y en definitiva a su futuro?.
Fue entonces cuando me dí cuenta que se trataba de una serie de decisiones tomadas "sin pensar demasiado" y que pronto recapacitarían y rectificarían todos esos errores. Estaba seguro que si hubiera una persona tan cretina como para recortar en sanidad o formación, unos servicios sociales tan decisivos en el futuro de nuestros hijos, se daría cuenta del error y rectificaría. Estaba también seguro que no había ningún equipo de gobierno que fuera tan malnacido como para decidir que los niños pasaran once años estudiando en barracones, pasando un calor insoportable en verano y frío en invierno, no creo que puedan existir personas tan canallas que en un momento de decisión contesten: "bueno, que los niños estudien en barracones y se queden sin patio de recreo", simplemente estaba seguro que no podía existir político que fuera tan mala persona. También estaba seguro que no podía existir ningún crack de las finanzas que fuera tan estúpido como para decidir dejar sin empleo a centenares o quizás miles interinos y a todas sus familias sin los ingresos necesarios para llevar una vida digna, era imposible tomar todas estas decisiones sin rectificar en pocos días, cualquier persona sensata se habría dado cuenta del error, habría visto el daño causado incluso en su propia casa, seguro que un vecino, un amigo o algún familiar de todos y cada uno de nosotros está afectado por alguna de estas decisiones. Cada una de las personas que hubieran tomado tan absurdas decisiones se habría dado cuenta del fatal error y habría rectificado.
Pero pasaron los meses y la cosa ha empeorado, tantos interinos sin empleo y sin posibilidad de recuperarlo, se han acabado los subsidios, se han acabado las ayudas, los servicios al ciudadano se reducen, menos médicos, menos maestros, menos escuelas, más barracones, menos sueldos y lo más importante, menos esperanzas. Menos esperanzas de futuro para nosotros, los padres, y para ellos, los hijos, las fuerzas desfallecen, algunos aún nos manifestamos, otros ya no lo hacen, a mi aún me quedan fuerzas para escribir todo aquello que no entiendo, con la esperanza de que en el futuro, mis hijos, nuestros hijos, algún día descifren que era lo que estaba sucediendo, que puedan resolver todo el entramado y que además, puedan sentenciar si todos los que salimos a la calle en el 2011, fuimos realmente héroes o unos auténticos memos, como nos intentan hacer creer los de la clase política actual. Un ejército de políticos codiciosos que sólo piensan en el lucro personal y de sus familias, unas familias que no acuden a escuelas públicas, ni a la sanidad pública, porque sus sueldos les permiten tener servicios privados. Unas familias que no saben lo que cuesta la gasolina, ni los peajes, porque viajan en coches oficiales y con guardaespaldas. Familias que disponen de mansiones lujosas y casas de verano, políticos que desvían "faenas" a sus propias empresas, o de familiares. Políticos que cambian leyes en su propio beneficio, ni la mismísima constitución se ha salvado de someterse a sus caprichos, unos deseos que han obligado a estos personajes a tomar decisiones extremas como si del fin del mundo se tratara, como si fueran a desaparecer para siempre los políticos avariciosos y corruptos. Políticos que jamás han estado en contacto con realidad alguna, con la realidad del pueblo, con los ciudadanos de a pié, políticos que prefieren estudiar ciencias políticas que aprender "la ley de la calle", políticos que se ven cerca del final de un tipo de político que está condenado a desaparecer, porque las nuevas sociedades, las nuevas tecnologías y los nuevos emprendedores -sociales en su mayoría- ya no les permitirán, a la clase política del futuro, comportarse como unos MALDITOS BASTARDOS.
@JON_BCN.
Un ignorante ignorado.
Muy buen artículo, como todos.
ResponderEliminarLos políticos han actuado así desde siempre. Pero algo está cambiando. Momento complicado ya que los privilegiados no se irán sin más. Siempre perdemos los mismos. Nos duelen nuestras vidas, nuestros hijos, madres y padres. Cuando nos duela la vida de los demás, el cambio no será traumático, ¿será eso posible?
Ostras que identificada me he sentido porque me han pasado las mismas cosas por la cabeza mil veces cuando mira a mi hija. No sé si el amor viaja en sentido descendente pero está claro que nuestras hijas no nos querrán nunca tanto como nosotros a ellas. Aunque, no se lo tendremos en cuenta, porque las adoramos.
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